Viajar ¿con o sin guía?

Viajar ¿con o sin guía?
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Para algunos viajeros, el contratar guia de viaje es imprescindible por comodidad o simplemente por costumbre. Sin embargo, existe otro perfil de viajero que prefiere organizarse el viaje por si mismo. En ocasiones por que les gusta planificar el viaje centrándolo en las atracciones y puntos des interés más afines a él o bien por que el presupuesto no alcanza para contratar viajes guiados (Puesto que suelen ser más caros)

Bien pues vamos a analizar estas dos opciones de viaje en busca de los pros y los contras para decidir si contrataremos un viaje guiado o no.

Por mi cuenta

viajar sin guia

La ventaja de viajar sin guía está clara, tú marcas los tiempos y los ritmos, vas sólo a donde tú quieras ir y pasas allí el tiempo que deseas. Puedes perderte por las calles de la ciudad todo el tiempo que quieras o, incluso, ir a visitar ese monumento no tan popular pero que posee cierto encanto del que has oído hablar por internet.

Viajando por libre eliges también los lugares donde vas a comer, puede ser un puesto callejero o el restaurante más elegante de la ciudad, tu eliges.

La sensación de libertad que proporciona ser el único que marque el rumbo en el viaje es impagable, sin duda, pero tiene, como todo, sus pequeñas pegas. Cuando visitas un país y una cultura que no es el tuyo puede que no estés entiendo bien el significado o la simbología de ese templo que estás visitando o el peso histórico que una plaza puede tener para un país, y al final acabas paseando por sitios en lo que lo único que puedes juzgar es lo bonito o feos que te parecen, perdiendo parte de su esencia. Si quieres conocer bien el sitio que estás visitando, deberás ser también tú el que se informe, lea todo lo que pueda y lo asimilé para poder conocer bien los sitios que se visitan.

Además, vas sin rumbo, por lo que tendrás que tener claro cómo ir de un lado a otro y por donde pasar para que no te dejes nada interesante en el camino.

Viajar con guia

Tour guiado Ayutthaya en TailandiaCuando uno va con una excursión o con un guia de viaje, le dan todo hecho. Simplemente debemos dejarnos llevar y que nos deleiten con explicaciones, curiosidades y los aspectos más destacables de los lugares que estamos visitando. Los guías profesionales, los que se molestan en formarse y conocer bien su ciudad, o aquellos que han aprobado su oposición para estar donde están, suelen conocer también rincones curiosos o anécdotas poco conocidas de el sitio a los que nos llevan, por lo que, si el guía es bueno, no se nos escapara ningún detalle.

Lo mismo sucede con las comidas en muchos casos, ya que algunos paquetes cerrados la incluyen, o con los medios de transporte, por lo que si tenemos que desplazarnos a lo largo de la ciudad nos ahorraremos tener que andar buscando qué autobús o metro nos deja allí, o cuánto nos va a clavar un taxista por acercarnos.

Tema a parte es el idioma en países donde no se habla ni papa de español o de inglés, allí un guía se revaloriza y puede sacarnos de más de un aprieto.

Pero no es oro todo lo que reluce, desafortunadamente os puede suceder que el guía no esté lo suficientemente formado y que se limite a llevaros de un rincón a otro dando vagas explicaciones o, peor aún, que se limite a llevaros a las tiendas de los amigos para intentaros vender souvenirs inflados de precio para cobrar su comisión. Yo he vivido el caso de gente local que ingenuamente pretende hacer de guía y que poco más acaba haciendo de perro lazarillo para llevaros de un lugar a otro, pretendiendo cobrar por ellos unos precios que ni los guías oficiales te pedirían.

Por supuesto con un guía todo va programado, el tiempo que se dedica a cada visita está medido, por lo que si quieres echar más tiempo visitando ese palacio que tanto te ha gustado, ya puedes volver por tu cuenta.

Otro caso que se puede dar, el más temido sin duda, es que acabes haciendo un viaje “a la japonesa”, corriendo de un lugar a otro para hacerse la foto y marchándote a la búsqueda del siguiente lugar donde hacerte otra foto.

Las comidas también pueden ser una mala experiencia, ya que al final es muy habitual que todos los guías lleven a la gente a los mismos sitios donde nos darán unos platos que ellos consideran se adaptarán a nuestros gustos pero que, por desgracia, nunca es así.

 

¿Entonces cuál es la solución? Desde mi punto de vista, y como dijo Aristóteles, la virtud está en el término medio. Lo ideal es viajar por nuestra cuenta, pudiendo maximizar así el ahorro, pero contratando puntualmente en destino a un guía para que nos de la visión general del lugar que visitando y pudiéndonos quedar a nuestro aire revisitando lo que más nos guste.

¿Y vosotros? ¿Cogéis guías cuando viajáis?

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